La Sombra En La Ventana

 Hola! Soy Wendy, y aquí estamos de nuevo en “Umbral Oculto”. Gracias por leer, en serio, pensé que nada más a mí y a mi familia nos gustaban estas historias de miedo. Hoy quiero contarles algo que me pasó hace unos años y que hasta la fecha me pone los pelos de punta cuando me acuerdo.

Cada tres o cuatros años , mi familia y yo viajamos a Celaya, Guanajuato, a pasar Navidad o Año Nuevo con mi demás familia y nos quedamos en la casa donde antes vivían mis tíos. La casa de mis tíos es, la verdad, como de película de terror: antigua, llena de muebles viejos, puertas que rechinan y pasillos oscuros. Hasta el vecindario se siente medio raro ya que esta literal en medio de un campo o como nos dijeron ese día a notros parcelas. Todo el mundo dice que esa casa tiene “algo”, y mis tíos aseguran haber visto sombras o cosas medias raras e incluso dicen que hasta han visto brujas pasar entre las parcelas en la noche o lamentos cerca del rio que esta cerca de la casa.

Una de esas veces que fuimos en Navidad, si mal no recuerdo, yo tenía alrededor de 12 o 13 años y estaba más emocionada por los regalos, ¡JAJA! Llegó la noche y abrimos los regalos. Mi prima y yo éramos súper fanáticas de las muñecas de Monster High y, como regalo, nos dieron dos muñecas a cada una. Para ese momento, ya todos mis tíos estaban empezando a tomar y a pasarla bien entre familia, así que decidimos ir a dentro porque no nos dejaban jugar tranquilas por la música tan fuerte que tenían.

Decidimos tomar el pasillo que había para ir hacia la parte de atrás de la casa, pero no había luz en el pasillo, así que fuimos a buscar a una de mis tías para que pusiera un foco que funcionara. Mi tía llegó con una linterna para ver mejor y así cambiar el foco, pero se le olvidó el foco. Entonces subió al segundo piso para traer uno. Yo me quedé con mi prima abajo en el pasillo, con la linterna, esperando. Al final del pasillo había una puerta que tenía un espejo, por el cual se podía ver hacia el patio de atrás, pero yo vi algo más que el patio. Vi algo que todavía no me puedo explicar: una sombra detrás de la puerta, como si alguien estuviera viéndome desde afuera.

Pensé que era mi imaginación, pero cuando apunté la linterna para ver mejor, la sombra se movió, como si me estuviera observando. Me quedé congelada del miedo. Después de unos segundos, por fin pude moverme y salí corriendo de ahí junto a mi prima  le contamos a mi familia lo que había visto. Mi tío Eliud, que siempre dice que “todo es nuestra mente”, trató de convencerme de que era solo la sombra de algún árbol o mi linterna jugando conmigo. Pero mis primos, que ya han visto cosas raras ahí, se miraron entre ellos con cara de “te entendemos”.

Desde esa noche, cada vez que vamos a esa casa y paso cerca de esa ventana, siento como si alguien me estuviera observando. No he vuelto a ver la sombra, pero la sensación sigue ahí, y la verdad, no me gusta nada.

Gracias por leer, nos vemos en el próximo capítulo de Umbral Oculto. ¡Hasta la próxima!

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